sábado, 1 de septiembre de 2012

Ensayo sobre Política Comparada


¿Tiene la Política Comparada entidad propia dentro de la Ciencia Política?


Si, en la medida que dicha entidad se adquiera al aproximarse a la disciplina mediante la sustantivación del método, diferenciándolo del método comparativo como algo general tal y como lo conocemos en las ciencias físicas y siendo este capaz de integrarse como parte del objeto (el comparar como fin, como forma de conocer)

Nacida en la década de los 60, la Política Comparada tiene una peculiaridad ciertamente determinante a la hora de ser incluida como subdisciplina de la Ciencia Política, y es la proximidad (por no decir igualdad) en el objeto de su estudio, siendo la diferencia determinante respecto a ésta el método de aproximación a tal objeto.

Éste por si solo podría ser un argumento válido para desestimar la inclusión de la Política Comparada en el lugar al que aspira y definiéndose entonces únicamente como un método de aproximación al objeto del que ya es titular la ciencia mayor, (diríamos en ese caso que Política Comparada es la simple aplicación del método comparativo a la Ciencia Política). Pero surgen a su favor otros argumentos que pueden contrarrestar la evidencia de que el objeto es confuso y que solo el método difiere claramente de la Ciencia Política:

-          Una vez reconocida la dualidad objeto-método como posibles formas de aproximación a la Política Comparada, podemos afirmar que es perfectamente legítima la definición de esta disciplina a través de su método, y es la propia existencia de la posibilidad de comparación lo que le da sustantividad a la misma.

-          Perteneciendo al débil campo de las Ciencias Sociales y Humanas, no es necesario más que constatar la dualidad existente, sin necesidad de eliminar ninguna de las opciones, validas ambas como aproximación a la disciplina.

Es verdad por otra parte, y éste no es solo un problema de la Política Comparada, si no en general de las Ciencias Sociales, que el pequeño numero de casos dados crea un problema insalvable que exige la adaptación de la disciplina, que deberá trabajar con ellos y con las limitaciones que ello conlleva, ya que la validez científica es menor cuanto mas pequeño es el campo a analizar (únicamente el comportamiento electoral se puede desligar de ello por su inmensidad, pero aun así aislar las variables que lo provocan puede ser tarea difícil debido a la unicidad de cada lugar y cada momento histórico).

Siguiendo a P.Mair (2001:448) la Política Comparada está compuesta por
el estudio de:

-          Países Extranjeros
-          La comparación sistemática y específica de los mismos con fines indicativos o incluso explicativos
-          El método de investigación

Vuelve a surgir aquí un elemento disidente, y es la renuncia de la Política Comparada a la búsqueda de la verdad absoluta y a cerrar los casos como definitivos y verdaderos una vez estudiados, si no que en cambio debe el investigador estar siempre dispuesto a dar una segunda vuelta, a corregir, a mejorar, a ampliar, lo que impide asegurar hipótesis y desarrollar teoremas siempre tan deseables en cuanto está de por medio la palabra Ciencia. Aunque irrefutable, podemos combatir este argumento con el colchón que nos proporciona el incluir una vez mas la subdisciplina que defendemos en una Ciencia Social, por lo tanto derivamos el debate a una instancia mas alta que no incumbe desarrollar aquí, aunque condicionará nuestra respuesta, es decir, será científica la Política Comparada en la medida que lo es la Propia Ciencia Política.

Difícilmente encaja también la inclusión de el Estudio de Caso bajo el paraguas de la Política Comparada, cuya única justificación encontraremos en que es un requisito, si no imprescindible, al menos mas que útil para sentar las bases de una futura comparación.

En la línea con lo que se ha dicho ya, surge la cuestión de que papel juega la Teoría en la Política Comparada si, como ya hemos dicho, el empirismo de la disciplina es solo relativo y el mundo que se estudia es cambiante e inestable (Marsh, 1997: 278). Laiz (2003:94) establece que existen dos tipos de Teoría, una con mayúscula que comprende los paradigmas generales, y una con minúscula que está hecha con los retazos de cada una de las grandes teorías con las que el investigador armará el caso concreto que es objeto de estudio y en el que muchas veces converge cierta especialidad que justifica este hecho. Y es que como demuestra la evolución de la Ciencia Política el seguimiento de un solo paradigma o de un solo modelo teórico con total fidelidad sin tener en cuenta la necesidad de una cierta elasticidad que encaje los golpes a los que todo teorema social se expone es poco menos que absurdo. 

No deja de ser frecuente al estudiar una disciplina descubrir como históricamente surgen dos formas de aproximación opuestas y a menudo excluyentes, y no es hasta que se combinan las virtudes de ambas cuando se pueden tejer cuerpos teóricos completos.

Aun queriendo defender la existencia de la Política Comparada como disciplina autónoma, hay que reconocer que las formas Teóricas de adentrarse en ella es de común uso con otras muchas ramas de la Ciencia Social, por otra parte quizás pueda ser novedosa la forma de aglutinar las teorías en una clasificación que surge específicamente en torno a la Política Comparada, 

-          Por nivel de explicación: La ambición es diferente, macro (teoría general de sistemas y estructural/funcional), meso (cabe aquí el estudio de área o el institucional propio de la edad joven de la Política Comparada o micro (destacando el conductismo, la elección racional o el elitismo)

-          En base a la dicotomía Estado/Sociedad: que consiste en dar prioridad al Estado (con una Teoría del Estado mas elaborado) o por el contrario dar esa prioridad a las fuerzas sociales imperantes en el, estableciendo únicamente la figura del Estado como Marco en el que estas fuerzas desarrollan su actividad. Encontramos aquí la figura del pluralismo, que parte de la premisa de un Estado moderno complejo, pero que al analizar las fuerzas sociales que lo ocupan olvida explicar de que instrumentos disponen en la lucha (Teoría del Estado de elaboración mas débil)

Sobre el método:

            Largo y tedioso sería explicar aquí el los distintos métodos que podemos utilizar, justificarlos o desarrollarlos. Baste con señalar que la Política Comparada hace suyos muchos de los utilizados en la Ciencia Política, y por su carácter comparativo adquieren relevante importancia los métodos cuantitativo y cualitativo; el primero, asociado con el surgimiento de la Ciencia Política y su temprana aspiración a la categoría de Ciencia Empírica, de neutralidad. Y una vez más en contraposición surge el método cualitativo de tendencia contraria, de especificidad. Si volvemos a hacer válida la lógica seguida en el punto anterior, el extremismo no es para nada deseable, ya que es excluyente  y por tanto reduce los posibles beneficios, siguiendo a Miguel Beltrán (1985:34), hay que dejar que sea el objeto el que justifique si se usa el método cualitativo o el cuantitativo.

Conclusiones:

Nada existe por si sólo, la comparación forma parte de la vida, es intrínseca del ser humano

De los muchos argumentos expuestos, no pocos podrían conducir las conclusiones al rechazo de la Política Comparada como disciplina independiente dentro de la Ciencia Política, pero hemos tratado de demostrar que la Política Comparada se puede entender  como un fin en si mismo, la comparación como resultado, como un ente propio que se hace sustantivo por el mero hecho de existir, todo lo humano no existe si no es mediante la interdependencia, por las referencias mas o menos cercanas que lo hagan medible. De nada sirve decir que España es una democracia si no conocemos otros sistemas, sean o no democráticos, que nos sirvan de referencia, de metro, de pulso de nuestro propio sistema. Dicho de forma coloquial, un café no es barato por valer un euro, sino por la conciencia que tenemos (comparada) de que valiendo tres euros dejaría de ser barato.

BIBLIOGRAFIA:

BELTRÁN, M. (1985): “Cinco vías de acceso a la realidad social” Revista Española de Investigaciones Sociológicas, num. 29, enero-marzo: pp. 7-41.

CAÏS, J. (1997): “Análisis entre países”, en Metodología del análisis comparativo. Madrid: CIS: pp. 83-100.

LAIZ, C. y ROMÁN, P. (2003): “La Política Comparada”, en Política Comparada. Madrid: McGraw Hill: pp. 1-15.

LAIZ, C. y ROMÁN, P. (2003): “El método”, en Política Comparada. Madrid: McGraw Hill: pp. 73-91.

LAIZ, C. y ROMÁN, P. (2003): “La teoría en política comparada”, en Política Comparada. Madrid: McGraw Hill: pp. 93-110.

LLAMAZARES, I. (1995): “El análisis comparado de los fenómenos políticos. Una discusión de sus objetivos metodológicos, supuestos metateóricos y vinculaciones con los marcos teóricos presentes en las Ciencias Sociales contemporáneas”, Revista de Estudios Políticos, nº 89, julio-septiembre.

MAIR, P. (2001): “La política comparada: una visión general”, en GOODING, R. y H.D. KLINGEMANN (eds.), Nuevo manual de Ciencia Política. Madrid: Istmo: pp.447-489.

MARSH, D. y STOCKER, G (1977) Teoría y métodos en la Ciencia política. Madrid. Alianza.

No hay comentarios :

Publicar un comentario